Philosophy



Tuesday, September 14th, 2010



Teoría de la imagen: Apuntes para una ontología del sentido en la imagen técnica digital
Part 2

Guillermo Yáñez Tapia


“La clave para entender el estatus de la realidad virtual hay que buscarla en la diferencia entre la imitación y la simulación: la realidad virtual no imita la realidad, la simula a base de generar una semblanza de realidad. En otras palabras, la imitación imita un modelo real preexistente, mientras que la simulación genera la semblanza de una realidad inexistente: simula algo que no existe.”                                        

  ~Slavoj Žižek


La cuestión de la imagen técnica digital:

Por otro lado la imagen técnica posee cualidades que la hacen escapar de dicha definición genérica. Esto radica en la manera en cómo se configura el referente al interior del sentido postmoderno de la imagen y de la técnica. No es la técnica lo que provoca esto sino el sentido dado a la técnica. Veamos.  El soporte digital logra llevar a término el proyecto modernista: transforma la visualidad (percepción) en información  que puede ser sometida a cálculos (programa) que derivan del texto científico (abstracción como sentido de mundo).  Esta digitalización de la imagen  reconstituye el mundo  en una especie de mundo paralelo, de otro mundo que no necesita del original para poder constituirse como tal -a eso apunta su sentido. Algunos ven en el desarrollo de la imagen simulada digitalmente el inicio de lo que se ha dado en denominar popularmente postmodernismo. Se piensa que en su característica de producto posindustrial se esconde un suceso que termina con las intenciones del proyecto modernista: hacer del mundo un modelo inteligible. Es  precisamente en este proyecto donde se encuentra  el logro de desarticular el mundo en un nuevo orden codificado de manera abstracta y manipulable. El mundo reaparece bajo la forma de imagen, pero no es más que la visualización de las matemáticas; se logra disponer del gráfico de la abstracción lógica (programa) que se realiza con las señales obtenidas por sensores. Se hace del mundo sensible un mundo abstracto, graficado, almacenado en paquetes lógicos de información. La razón moderna se vio en la necesidad de recurrir a la desaparición del mundo para reconstruirlo más fielmente, más cuantificable (triunfo del número como medida de toda la realidad). En el mundo de las irregularidades era imposible hacer un mapa preciso (un sentido) de los momentos (fragmentos) sin verse en la necesidad de cruzar por la subjetividad. El hombre se desembaraza de la pesadilla cartesiana de los sentidos como posibilidad de conocimiento. Todo es reemplazado por sensores a-subjetivos que hacen del registro una señal (información pura) que es sujeta a su recodificación al interior de programas pensados para ello. Programas que no hacen otra cosa que constituirse en el motor del mundo representado (simulado) digitalmente. El idealismo trascendental se hace carne en el soporte digital que hace del mapa su territorio. La señal significa algo preciso al interior del programa, se hace absolutamente inteligible y por lo tanto se convierte en el mundo real, en su sentido. 
         No hay posibilidad para el error derivado del engaño de los sentidos o de algún dios malicioso; el único error posible es el del cálculo que no tardará en encontrar en su mismo interior el error lógico que hizo aparecer la falla. En este afán por hacer de la imagen un espacio que fuera el espacio y un tiempo que fuera el tiempo requería de la construcción de una visualidad autosuficiente. Ahí es donde aparece la representación de la información como una imagen (mapa en el sentido acostumbrado de la palabra) que se constituye de manera fragmentada (píxel); la imagen es continuidad simulada por la posición calculada (programa) de cada uno de los fragmentos que representan la información  de ubicación, tono y brillo. La máquina es ciega a pesar de ser capaz de imaginar imágenes. La máquina representa aquello para lo que está incapacitada de reconocer como tal, de reconocer como el sentido que le da fundamento. Toda modificación de la imagen estará sujeta a la modificación de su información, nunca de su continuidad visual que simula. La imagen es la carnada para que nuestros sentidos no hagan saltar nuestra necesidad de sentido. La desaparición del mundo es una necesidad para el proyecto postmodernista. El mundo es un lastre, es el error repetido hasta provocar la ceguera de aquello que la razón busca ver: al postmodernismo y su conquista fascista.

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Tuesday, June 6th, 2010

 

Teoría de la imagen: Apuntes para una ontología del sentido en la imagen técnica digital
Part One

Guillermo Yáñez Tapia


“La clave para entender el estatus de la realidad virtual hay que buscarla
en la diferencia entre la imitación y la simulación: la realidad virtual no imita la realidad, la simula a base de generar una semblanza de realidad.
En otras palabras, la imitación imita un modelo real preexistente, mientras
que la simulación genera la semblanza de una realidad inexistente:
simula algo que no existe.”

                                                                ~Slavoj Žižek

 

La cuestión de la imagen técnica digital:

Por otro lado la imagen técnica posee cualidades que la hacen escapar de dicha definición genérica. Esto radica en la manera en cómo se configura el referente al interior del sentido postmoderno de la imagen y de la técnica. No es la técnica lo que provoca esto sino el sentido dado a la técnica. Veamos.  El soporte digital logra llevar a término el proyecto modernista: transforma la visualidad (percepción) en información  que puede ser sometida a cálculos (programa) que derivan del texto científico (abstracción como sentido de mundo).  Esta digitalización de la imagen  reconstituye el mundo  en una especie de mundo paralelo, de otro mundo que no necesita del original para poder constituirse como tal -a eso apunta su sentido. Algunos ven en el desarrollo de la imagen simulada digitalmente el inicio de lo que se ha dado en denominar popularmente postmodernismo. Se piensa que en su característica de producto posindustrial se esconde un suceso que termina con las intenciones del proyecto modernista: hacer del mundo un modelo inteligible. Es  precisamente en este proyecto donde se encuentra  el logro de desarticular el mundo en un nuevo orden codificado de manera abstracta y manipulable. El mundo reaparece bajo la forma de imagen, pero no es más que la visualización de las matemáticas; se logra disponer del gráfico de la abstracción lógica (programa) que se realiza con las señales obtenidas por sensores. Se hace del mundo sensible un mundo abstracto, graficado, almacenado en paquetes lógicos de información. La razón moderna se vio en la necesidad de recurrir a la desaparición del mundo para reconstruirlo más fielmente, más cuantificable (triunfo del número como medida de toda la realidad). En el mundo de las irregularidades era imposible hacer un mapa preciso (un sentido) de los momentos (fragmentos) sin verse en la necesidad de cruzar por la subjetividad. El hombre se desembaraza de la pesadilla cartesiana de los sentidos como posibilidad de conocimiento. Todo es reemplazado por sensores a-subjetivos que hacen del registro una señal (información pura) que es sujeta a su recodificación al interior de programas pensados para ello. Programas que no hacen otra cosa que constituirse en el motor del mundo representado (simulado) digitalmente. El idealismo trascendental se hace carne en el soporte digital que hace del mapa su territorio. La señal significa algo preciso al interior del programa, se hace absolutamente inteligible y por lo tanto se convierte en el mundo real, en su sentido. 

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Tuesday, May 18th, 2010

 

Method and Metatheory

Greg Tropea


What looks like a digression is in fact the actual proper

movement on the way by which the neighborhood is deter
mined. And that is nearness.

- Martin Heidegger

"The Nature of Language"


Conflict and struggle come to dominate existence when apparently incompatible and inflexible purposes and symbol systems are thrown into contact and competition with each other. In situations of being-at-odds, there is reason to value understandings of self, other, and situation which promise to increase appreciation of the complexities of presence and foster awareness of the potential depth of the logics of difference, thereby conditioning impulses to violent exclusion and coercion. One way of favoring the development of a disposition toward appreciating or at least admitting the possibility of logics of difference calls for attention to the fundamental understandings and experiences that inform cultures and communities as ways of being in the world.

This formal study of two ontic fundamentals, religion and ideology, commences with an empowering observation of an aspect of change. We begin with the category of change because at whatever depth, the study of change is the study of existence. In this case we observe that cultures and communities come into being and inexorably develop upon the ecstatic initiatives of human beings, beings who exist as historical facts in the mode of Being-there (Dasein). The founding and renovating initiatives that are presented in history to history, which all cultures formally have in common, are properly called "ecstatic" because it is only by stepping outside their own historical-factical what-is that human beings (necessarily) participate in the creation of what-is-to-be. Of special interest for this study are the ecstasies that eventuate in socio-cultural creativity; mutatis mutandis, such ecstasies anticipate the irreducible differences which challenge understanding.

The essentially ecstatic creative initiatives that proximally guide human beings in the construction of their cultures and communities can be seen as uniting pasts and futures in venturing projections of presence into absence. It is both formally and really possible that productive ecstatic initiatives occur according to what we might call" natural laws, "I but the precise specifications of these laws (if there are such laws) are not at issue here, only the formal precondition of all such cosmological orderings is; this formal precondition should hold essentially that Dasein's constituting initiatives always come into being when situations somehow call for them.2 Though this study attempts to deal with what cultural initiatives essentially are, it does not seek to investigate the mechanics of their appearance (the "somehow"); in order to keep the essential in view, we focus on the question of the significance of what appears when cultural initiatives are at work and new possibilities of consciousness and anaesthesia come into being. Any such focus, when pitched on the level of the ontological question (as an explicitly linguistic issue) injects a pause precisely at the point where uncritical judgment (the conservative calculation of common sense) rushes to emplace a stock evaluation.

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Teoría de la imagen: Apuntes para una ontología del sentido en la imagen técnica digital

Guillermo Yáñez Tapia

 

“Pero si nuestras imágenes nos dominan, si por naturaleza pueden provocar algo distinto a una simple percepción, su capacidad –aura, prestigio o irradiación – cambia con el tiempo. Nosotros desearíamos examinar ese poder, señalar su metamorfosis y sus puntos de ruptura. (...) No hay anticipación posible, pues la acción que nuestras figuras ejercen sobre nosotros varía con el campo de gravitación en el que las inscribe nuestro ojo colectivo, ese inconsciente compartido que modifica a sus proyecciones de acuerdo con nuestras técnicas de representación."  

~ Régis Debray


La cuestión del sentido:

Se hace necesaria preguntar por la imagen técnica digital en el intento de pensarla. El problema que presenta todo preguntar es el de configurar dicha pregunta para que pueda dirigirnos apropiadamente en la dirección de una respuesta. Heidegger indicaba que en el preguntar se presentaba un cierto conocimiento previo inarticulado en torno a eso por lo que se pregunta. En lugar de un conocimiento previo que se presenta en eso por lo que se pregunta, ocurre, en virtud de precisarlo, una demanda por abordar lo preguntado desde cierto sentido. Lo preguntado es resistencia al sentido, es cierto bloqueo de la dirección desde la que abordamos el mundo en tanto sentido común. Es la resistencia de aquello por lo que se pregunta en vez de situarse como transparencia del sentido en que se ubica. La pregunta es un descentramiento de aquello  que se obviaba por considerarse una transparencia incuestionable. ¿No sucede  esto de manera habitual en nuestro modo de comportarnos con los objetos y las personas? ¿Acaso nuestra aproximación ya no posee en sí misma  un orden previo que le da sentido a eso que no somos nosotros? ¿Incluso nosotros mismos no somos transparentes a la cuestión de eso que sería nuestra subjetividad? El mundo, ese exceso que nos excede, aparece ubicado frente a y con nosotros como algo dado en tanto sentido para recorrerlo, para escanearlo, parafraseando a Flusser. Basta un leve desajuste en algo en torno a nosotros para que se produzca primero la perplejidad y luego la pregunta. No se trata de que lo preguntado fuera, de cierta manera, conocido por nosotros, sino que debido a su descentramiento ya no poseemos la certeza de ese sentido que se nos aparecía.

Lo anterior  puede ser pensado y mostrado de la siguiente manera. En lo cotidiano se suele hacer recorridos de manera habitual desde un lugar a otro. Siempre el mismo recorrido; incluso llevando adelante pequeñas variaciones que no alteran de manera importante el resultado: llegar a ese otro lugar. Si por algún evento el lugar al que debiera llegar está aislado, controlado en su acceso, impidiéndomelo, la pregunta sería del tipo siguiente: ¿qué ha sucedido? El sentido, la dirección, se ha visto descentrada por no poder cumplir con mi objetivo: el llegar al sitio en cuestión.  Este ejemplo resulta conveniente y fácil de comprender porque apela al movimiento en el espacio.  ¿Pero qué sucede con eso que altera el sentido en el ámbito de los significados? Veamos.  De pronto alguien, ya conocido por todos,  afirma de manera radical: Dios ha muerto. Para alguien perteneciente, por ejemplo, a la iglesia católica esto sería un sin-sentido. Se preguntaría qué habrá querido decir dicho filósofo. La pregunta opera entonces como re-adecuación del sentido, cómo búsqueda del sentido perdido o la articulación de uno distinto que haga plausible dicha afirmación. Es más, dicha readecuación con toda certeza pretenderá ubicar semejante afirmación en el error; quien lo afirma está equivocado porque el sentido tiene como inválida dicha posibilidad. El sentido del mundo, su  aparecer en cierto sentido, tiene como fundamento dicha convicción.

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Tuesday, March 23rd, 2010


A FURTIVE GLANCE AT PHILOSOPHIC CLEAVAGE
Ron Hirschbein


The usual distinction between continental and analytic philosophy misleads. The real cleavage (carnal without being sexy) is between continental and incontinental practices. Continental philosophy is not about the motorcar of the same name—although continental philosophers seem autoerotic in that they abuse themselves and others. As vulgar Freudianism—the best kind—would have it: continental philosophers fixate upon the phallic stage—they prick our conscience. (Consider Foucault’s ruminations about the penal system.) But alas, continentals are undervalued in Wittgenstein’s Blue Book. (Would you buy a used philosophy from these people?) In any case, at this age, I’m obsessed (I had to say that!) with incontinetal practices:

*Some incontinental colleages claim Berkeley as a misguided ancestor—that insane uncle secreted in the basement. John Wisdom’s interpretation of Berkeley’s philosophy puts the “anal” in analytic philosophy when he hazards a psychoanalytic account that reduces the good Bishop’s imperious empiricism to an anal fixation. I’ll probe this alimentary logic, but not too deeply, for I have no interest in handling Leibniz’ windowless gonad.  

*Karl Popper’s “promissory materialism” corners the subprime, philosophy of mind market. You may have seen the promissory note: Popper advances what I call diuretic materialism: Just as the kidneys secret urine, the brain secrets consciousness—it’s truly epiphenomenal. (Alas, those of us aging disgracefully endure intermittent streaming.) Supposedly, the payoff comes in 30 years when neuroscientists reduce consciousness to particle logic. No principle is generated by the promissory note; it’s interest only.

Learn more ‘bout the cleavage by dialing the philosophy sex line—900 Platonic Love. Press “1” to reveal what you’re thinking of doing—but don’t get the wrong IDEA!


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Tuesday, March 9th, 2010


JUST TERRORISM THEORY
Ron Hirschbein

 


The moral question in Afghanistan is clear. Civilian casualties are certain. The outcome is uncertain. No one knows what the bombing will accomplish—whether it will lead to the capture of Osama bin Laden (perhaps) . . . or an end to terrorism (almost certainly not).

~Howard Zinn (1)

 

George W. Bush condemns the attack on the World Trade Center and Pentagon as terrorism—deliberately killing defenseless civilians.(2) This deed, he insists, cannot be justified. His adversary-apparent, Osama bin Laden urges that the attack was justified: “Our terrorism is a blessed terrorism to prevent the unjust person from committing injustice and to stop American support for Israel which kills our sons.”(3) Not surprisingly, bin Laden condemns the American military response in Afghanistan since it kills defenseless civilians: He declares that The Bush administration believes that it “is their right to annihilate people so long as they are Muslims and non-Americans.”(4) Bush and bin Laden, however, do agree on one point: Any attempt to assign moral equivalence to their respective actions—any suggestion that killing defenseless Americans and defenseless Afghanis belongs in the same moral universe—is the worst sort of obscenity.

In short, both men claim their actions are justified—killing enemy noncombatants is somehow necessary, permissible, even laudatory. Not surprisingly, however, there are differences in their strategies of justification. These differences are the subject of this essay. What moral gravity should be assigned to these differences is, to say the least, controversial: it is inconceivable that some authoritative tribunal could resolve the controversy to the satisfaction of all concerned. Accordingly, it must be left to the reader to draw moral distinctions between these respective justifications. Let’s spin our moral compasses.

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Tuesday, February 22nd, 2010

 

Contextual Essays

Nick Consoletti

A. Introduction

This social action project examines a dialogue proposal by theoretical physicist Dr. David Bohm (1917 -- 1992) and his colleagues Donald Factor and Peter Garrett, who developed the approach of leaderless and agendaless participation in a large group. In a leaflet published in 1991, "Dialogue -- A Proposal," Bohm, Factor, and Garrett wrote: "We are proposing a kind of collective inquiry not only into the content of what each of us is, says, thinks, and feels but also into the underlying motivations, assumptions and beliefs that lead us to do so" (1). This constitutes my definition of dialogue throughout this essay.

I intend to explain my experience in a dialogue group I initiated and participated in from 1994 to 1999 at Eugene, Oregon. The group averaged twenty-three people during its first six months and around fifteen in its final six months. At this writing the group has met every other Thursday for approximately five years. Participants sit in a circle and pay attention to thought. I am defining thought as suggested by Lee Nichol in his foreword to Bohm’s Thought As A System (1992): "a process that includes intellect, emotions, reflexes and artifacts which interpenetrate systemically" (xi). Consequently, the active and the passive, concrete and abstract, collective and individual are all systemic as well. Bohm believed that humanity’s lack of understanding of the subtleties of thought is the essential dilemma of our time. Nichol writes: "[Bohm] suggests that collective thought and knowledge have become so automated that we are in large part controlled by them, with a subsequent loss of authenticity, freedom and order" (ix). Bohm proposed that we could learn about thought through the understanding of proprioception. He reasoned that since there is proprioception of the body, individuals should also have such an action for thought. He asked us to suspend our habit of defining and solving problems and attend to thought as if for the first time. Bohm said that proprioception is related to insight, which is a subtle intelligence he called active information, which is of a different order than ordinary mind/matter experiencing. In Bohm’s view, if we pay attention to thought we can dissipate the reflexes that have developed as habits of thought. An example of such a reflex is an explicated assumption, as illustrated by John Briggs, who was involved with a dialogue experiment originally initiated by Dr. David Shainberg.

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